Surcos Nasogenianos — Qué Son, Por Qué Aparecen y Cómo Se Eliminan

Los surcos nasogenianos —también llamados pliegues nasolabiales— son las líneas que descienden desde el ala de la nariz hacia las comisuras de los labios. La mayoría de la información disponible los trata como si fueran arrugas de la piel, y esa confusión es la causa de casi todos los resultados decepcionantes. No son arrugas: son surcos por pérdida de soporte del tercio medio facial, y esa diferencia decide cuál es el tratamiento correcto. Esta guía explica el mecanismo real, qué funciona, qué no funciona, cuánto cuesta y qué riesgos tiene.

Revisado por la Dra. Dafne Arellano Montalvo — Médico Especialista en Medicina Estética y Láser · Cédula Profesional 9048813 · Última revisión: 20 de agosto de 2026

Consulta en Calle 20 Sur #2539, Col. Bella Vista, 72500 Puebla · WhatsApp +52 221 207 8722 · Valoración con análisis facial VISIA y plan por escrito $600 MXN bonificable al realizar el tratamiento · Equipo médico de la Clínica Dermatológica y Cirugía Estética de Puebla (fundada en 1971 por el Profesor Dr. Francisco Arellano Ocampo, dermatólogo).

Qué son los surcos nasogenianos

Los surcos nasogenianos son las dos líneas que van desde el ala de la nariz hasta la comisura de los labios. Reciben varios nombres —pliegues nasolabiales, surcos nasolabiales, líneas de la sonrisa— y todos se refieren a la misma estructura.

Anatómicamente no son un pliegue de la piel. Son el límite entre dos compartimentos grasos de la cara: el compartimento nasolabial por debajo y el compartimento malar medial por encima. Ese límite lo marca un ligamento cutáneo que ancla la piel a los planos profundos, y existe en todos los rostros desde el nacimiento. Por eso se hace visible al sonreír incluso en un niño.

El surco se convierte en un problema estético cuando pasa a verse en reposo. Y ahí está la distinción que cambia todo el enfoque terapéutico.

No son arrugas: por qué esa distinción cambia el tratamiento

Una arruga dinámica —entrecejo, frente, patas de gallo— se produce por contracción muscular repetida que va grabando la piel. Su tratamiento lógico es relajar el músculo con toxina botulínica.

Un surco nasogeniano marcado se produce por un mecanismo distinto: pérdida de soporte volumétrico del tercio medio facial. Con los años se reabsorbe hueso del maxilar y del reborde orbitario, el compartimento graso malar se atrofia y desciende, y ese tejido se acumula por encima del ligamento nasolabial. El resultado es un pliegue que se marca en reposo.

De ahí se deducen dos consecuencias prácticas que explican la mayoría de los malos resultados que se ven en el sector:

  • La toxina botulínica no es el tratamiento. Relajar los elevadores del labio no repone soporte, y hacerlo de más produce una sonrisa caída o asimétrica durante meses.
  • Rellenar el surco no siempre es lo correcto. Si el problema es que el pómulo cedió, inyectar dentro del surco trata la consecuencia y deja intacta la causa. El surco vuelve a los meses y, mientras tanto, se acumula producto en una zona que no era la responsable.

La pregunta clínica correcta no es "¿cómo relleno este surco?" sino "¿por qué se marcó este surco en esta cara?"

Por qué aparecen y por qué se marcan más con los años

  • Reabsorción ósea — el maxilar y el reborde orbitario pierden volumen de forma progresiva desde los 30 años. Es el cambio menos visible y el más determinante: cuando la estructura de abajo cede, todo lo de arriba parece descolgarse aunque la piel esté sana.
  • Descenso y atrofia del compartimento graso malar — los compartimentos grasos de la cara no se vacían de forma pareja. Unos se atrofian y otros descienden, y el tejido termina apoyándose sobre el ligamento nasolabial.
  • Pérdida de colágeno y elastina — la piel se adelgaza y pierde capacidad de retracción, así que sostiene peor el tejido que tiene encima.
  • Fotoexposición acumulada — la radiación UV degrada colágeno y elastina y es, con diferencia, el acelerador modificable más importante.
  • Genética y anatomía de base — un ligamento nasolabial más marcado o un pómulo con poca proyección hacen que el surco sea visible desde joven.
  • Pérdida de peso rápida — incluida la asociada a agonistas GLP-1 (Ozempic®, Wegovy®, Mounjaro®) o a cirugía bariátrica. Vacía los compartimentos grasos faciales y marca el surco de forma acelerada; es un motivo de consulta cada vez más frecuente.
  • Tabaquismo — acelera la degradación de colágeno y añade componente perioral.
  • Postura al dormir — dormir siempre del mismo lado acentúa el surco de ese lado con los años.

Cómo saber cuál es tu caso: la prueba del espejo

Antes de la consulta, una prueba orientativa sencilla. Mírese al espejo de pie y después recostado.

  • Si el surco mejora claramente al recostarse → el componente dominante es descenso tisular. El tratamiento correcto pasa por reponer soporte en el pómulo y el tercio medio.
  • Si el surco se mantiene igual en ambas posiciones → hay un componente estructural propio del surco, y puede requerir tratamiento directo además del soporte.
  • Si el surco solo se marca al sonreír → hay componente dinámico por hiperactividad del elevador del labio, donde una microdosis de toxina puede tener un papel coadyuvante.

En consulta esto se objetiva con análisis facial VISIA, palpación de compartimentos grasos y valoración del soporte óseo malar. La prueba del espejo no sustituye el diagnóstico; sirve para que llegue entendiendo de qué se va a hablar.

Tratamientos que sí funcionan

  • 1. Reposición de soporte en el tercio medio con ácido hialurónico de alta densidad — el tratamiento de primera elección en la mayoría de casos. Se coloca producto denso, profundo, sobre el periostio del pómulo. Al restituir la estructura perdida, el tejido deja de descender sobre el surco y este se atenúa sin haberlo tocado. Es el abordaje que da los resultados más naturales y duraderos.
  • 2. Ácido hialurónico de densidad media en el propio surco — indicado cuando el soporte ya se corrigió, o cuando el surco es profundo y aislado con pómulo conservado. Cantidades pequeñas, plano correcto, preferentemente con cánula. Productos habituales: Juvéderm® Vollure y Volift, Restylane® Refyne y Defyne, Teoxane® RHA, Aliaxin®.
  • 3. Bioestimuladores de colágeno — Sculptra® (ácido poli-L-láctico), Radiesse® (hidroxiapatita cálcica) o Profhilo® cuando el problema de fondo es calidad y grosor de la piel más que falta de volumen. No rellenan: estimulan al fibroblasto para que produzca colágeno propio. Resultado progresivo a 2–4 meses, duración de 12 a 24 meses.
  • 4. Tecnología de tensado y calidad de piel — láser fraccionado CO₂, radiofrecuencia con microagujas o Fotona 4D cuando coexisten flacidez y fotodaño. No sustituyen al volumen, lo complementan.
  • 5. Toxina botulínica, solo como coadyuvante — microdosis en el elevador del labio superior y del ala nasal cuando hay hiperactividad que acentúa el surco al sonreír, o sonrisa gingival asociada. Nunca como tratamiento principal.

En la práctica clínica, la mayoría de pacientes por encima de los 40 años necesitan una combinación —soporte estructural + calidad de piel— y no una sola modalidad. El plan concreto se decide en valoración, no por catálogo.

Qué no funciona (y conviene decirlo)

  • Cremas de venta libre, aceites y mascarillas — no reponen hueso reabsorbido ni reposicionan grasa descendida. El problema no está en la superficie de la piel.
  • Ejercicios de yoga facial — contraer repetidamente la musculatura perioral puede marcar más el surco, no menos.
  • Masajes y ventosas faciales — producen drenaje transitorio; no modifican la anatomía.
  • Toxina botulínica como tratamiento único — no corrige un surco estático y puede producir sonrisa caída o asimétrica.
  • Materiales permanentes —PMMA, silicona líquida, poliacrilamida, los llamados "biopolímeros"— no se degradan, pueden migrar años después y su retirada exige cirugía con resultados frecuentemente incompletos. No se utilizan en esta consulta.

Lo que sí ayuda de forma modesta pero real, en clave preventiva: retinoide de prescripción nocturno, vitamina C L-ascórbico 15–20% matutina y protector solar mineral SPF 50+ diario, que es la medida individual más eficaz para evitar que el surco progrese. Frenan el deterioro; no revierten lo ya marcado.

Riesgos: por qué esta zona exige un médico

El surco nasogeniano es una de las zonas de mayor riesgo vascular de la cara, junto con la nariz y el entrecejo. Por él discurre la arteria angular, rama de la arteria facial, que se anastomosa con ramas de la arteria oftálmica. Si se inyecta producto dentro del vaso o se comprime, puede producirse necrosis cutánea y, de forma excepcional, compromiso visual.

Es una complicación rara y evitable con técnica correcta, pero real. Cómo se reduce el riesgo: conocimiento del trayecto vascular, cánula de punta roma en lugar de aguja siempre que la zona lo permita, aspiración previa, inyección lenta y a baja presión, volúmenes pequeños por punto, y hialuronidasa disponible en el consultorio para revertir de inmediato.

Efectos secundarios esperables: inflamación 24–72 horas, equimosis puntual de 5 a 7 días, sensibilidad leve al tacto, asimetría transitoria hasta la integración del producto a los 14 días. Contraindicaciones: embarazo y lactancia, infección cutánea activa en la zona, enfermedad autoinmune en brote, anticoagulación sin ajuste médico previo y antecedente de reacción a hialuronidasa o a rellenos previos.

Precio del relleno de surcos nasogenianos

En la consulta de la Dra. Dafne Arellano, en Puebla, el tratamiento de surcos nasogenianos con ácido hialurónico es desde $7,500 MXN. El precio final depende de tres variables reales: el producto elegido, el volumen necesario —que cambia si además hay que reponer soporte malar— y si el plan requiere combinar con bioestimuladores o láser.

La valoración cuesta $600 MXN y es bonificable al realizar el tratamiento. Incluye análisis facial VISIA y plan por escrito con cotización cerrada. Precios completos por zona en la página de precios de rellenos faciales.

Una advertencia honesta sobre precios muy bajos: en esta zona anatómica el ahorro suele venir de producto no original, de dilución, o de un aplicador sin formación médica en anatomía vascular facial. Es precisamente la zona donde eso no se puede permitir. Pregunte siempre qué producto exacto, qué marca y qué número de lote le van a aplicar.

Surcos nasogenianos y líneas de marioneta: no son lo mismo

Se confunden con frecuencia porque son vecinas, pero se tratan en zonas distintas.

  • Surco nasogeniano — del ala de la nariz a la comisura del labio. Causa dominante: descenso del compartimento graso malar. Se corrige reponiendo el tercio medio (pómulo).
  • Línea de marioneta — de la comisura del labio hacia el mentón. Causa dominante: pérdida de soporte mandibular más tracción del músculo depresor del ángulo de la boca. Se corrige reponiendo el tercio inferior (mandíbula, mentón, prejowl) y con frecuencia una microdosis de toxina en el depresor.

En la mayoría de pacientes por encima de los 45 años ambas coexisten y se planifican juntas, dentro de un abordaje de armonización facial.

Preguntas frecuentes sobre los surcos nasogenianos

¿Qué son los surcos nasogenianos?

Los surcos nasogenianos —también llamados pliegues nasolabiales o surcos nasolabiales— son las dos líneas que descienden desde el ala de la nariz hacia las comisuras de los labios. Anatómicamente no son una arruga de la piel: son el límite entre dos compartimentos grasos de la cara, el compartimento nasolabial (por debajo) y el compartimento malar medial (por encima). Ese límite existe en todos los rostros desde el nacimiento y se hace visible al sonreír. El surco se convierte en un problema estético cuando se vuelve visible en reposo, y eso ocurre por un mecanismo distinto al de las arrugas: no por contracción muscular repetida, sino por pérdida de soporte volumétrico del tercio medio facial. Cuando el pómulo pierde hueso y grasa, el tejido de arriba desciende y se acumula sobre el ligamento que forma el surco, marcándolo. Por eso técnicamente se clasifican como surcos estáticos por descenso tisular, no como arrugas dinámicas. Esta distinción no es académica: determina cuál es el tratamiento correcto y explica por qué inyectar directamente dentro del surco suele dar resultados pobres o antinaturales.

¿Cómo puedo eliminar los surcos nasogenianos?

Con honestidad clínica: un surco nasogeniano no se elimina al 100% — se atenúa. Eliminarlo por completo exigiría borrar un límite anatómico que existe en todas las caras, y el resultado se vería artificial. Lo que sí se consigue es reducirlo de forma que deje de leerse como signo de cansancio o edad. Las opciones con evidencia son cuatro. (1) Reposición de soporte con ácido hialurónico de alta densidad en el pómulo y el tercio medio — el tratamiento de primera elección en la mayoría de los casos: al restituir la estructura que se perdió, el tejido deja de descender sobre el surco y este se atenúa de forma secundaria, sin tocarlo directamente. (2) Ácido hialurónico de densidad media directamente en el surco, en pequeñas cantidades y en el plano correcto, cuando el componente estructural ya se corrigió o cuando el surco es profundo y aislado. (3) Bioestimuladores de colágeno (Sculptra®, Radiesse®, Profhilo®) cuando el problema de fondo es calidad y grosor de piel más que volumen: no rellenan, estimulan al fibroblasto para que produzca colágeno propio de forma progresiva. (4) Tecnología de tensado —láser fraccionado CO₂, radiofrecuencia con microagujas, Fotona 4D— cuando además hay flacidez y fotodaño. En la práctica, la mayoría de los pacientes por encima de los 40 años necesitan una combinación, no una sola modalidad. La Dra. Dafne Arellano Montalvo (Cédula Profesional 9048813), Médico Especialista en Medicina Estética y Láser, define cuál corresponde tras valoración con análisis facial VISIA.

¿Qué es lo más efectivo para el surco nasogeniano?

Depende de por qué está marcado ese surco en concreto, y esa es la pregunta que decide todo. Si la causa es pérdida de soporte del tercio medio —el escenario más frecuente, reconocible porque el pómulo se ve plano o descendido y el surco mejora cuando el paciente se recuesta— lo más efectivo es reponer volumen en el pómulo, no en el surco. Es contraintuitivo pero es la base de la técnica moderna: se trata la causa, no la consecuencia. Si la causa es un surco profundo con soporte malar conservado —típico en pacientes jóvenes con anatomía marcada— lo más efectivo es ácido hialurónico de densidad media aplicado directamente en el surco, en cantidades pequeñas. Si la causa es piel delgada, fotodañada y con flacidez, ningún relleno lo resuelve solo: se necesitan bioestimuladores o láser para mejorar la calidad del tejido. Si la causa es sonrisa gingival o hiperactividad del elevador del labio, una microdosis de toxina botulínica en el punto correcto ayuda como coadyuvante. El error más costoso del sector es inyectar volumen repetidamente dentro del surco en un paciente cuyo problema real era el pómulo: el surco vuelve a los meses, se acumula producto en una zona que no era la responsable y el resultado empieza a verse pesado. Por eso el diagnóstico previo vale más que el producto elegido.

¿Qué pasa si me pongo ácido hialurónico en los surcos nasogenianos?

Bien indicado y bien aplicado, el resultado es visible el mismo día y se estabiliza a los 14 días, cuando cede la inflamación menor y el producto se integra al tejido. Lo esperable es que el surco se atenúe entre un 50 y un 80% —no que desaparezca— y que el tercio medio recupere proyección, lo que se percibe como un rostro más descansado más que como "relleno". La duración habitual es de 12 a 18 meses según el producto, la densidad, la zona y el metabolismo individual. Lo que puede salir mal si está mal indicado o mal aplicado: sobrecorrección con aspecto pesado o de "cara inflada" cuando se rellena el surco sin corregir el soporte; efecto Tyndall (tono azulado) si se coloca producto muy superficial; migración del producto hacia el labio superior con el tiempo; y —el riesgo serio— compromiso vascular por inyección o compresión de la arteria angular, que recorre precisamente esta zona y conecta con ramas de la arteria oftálmica. Es una complicación rara pero real, y es la razón por la que este procedimiento debe hacerlo un médico con formación en anatomía vascular facial, con producto original y con hialuronidasa disponible en el consultorio para revertir de inmediato. El ácido hialurónico es reversible: esa es su mayor ventaja de seguridad frente a otros materiales.

¿Qué hacer si se me marcan mucho los surcos nasogenianos?

Lo primero es identificar el mecanismo antes de tratar. Una prueba orientativa que el paciente puede hacer en casa: mírese en el espejo de pie y después recostado. Si el surco mejora notablemente al recostarse, el componente dominante es descenso tisular y el tratamiento correcto pasa por reponer soporte en el pómulo. Si el surco se mantiene igual en ambas posiciones, hay un componente estructural propio del surco y puede requerir tratamiento directo. En consulta esto se objetiva con análisis facial VISIA, palpación de los compartimentos grasos y valoración del soporte óseo malar. Mientras tanto, hay factores que empeoran el surco y que sí están en sus manos: fotoprotección diaria SPF 50+ (la radiación UV degrada el colágeno y la elastina que sostienen el tejido), evitar el tabaco, dormir boca arriba en lugar de siempre del mismo lado, mantener un peso estable —las pérdidas de peso rápidas, incluidas las asociadas a agonistas GLP-1 como Ozempic® o Wegovy®, vacían los compartimentos grasos faciales y marcan el surco de forma acelerada— y skincare con retinoide nocturno más vitamina C matutina, que mejora el grosor dérmico de forma modesta pero real. Ninguna de estas medidas revierte un surco ya marcado; sí frenan su progresión.

¿Por qué tengo surcos nasogenianos siendo joven?

Es una consulta frecuente y en la mayoría de los casos no indica envejecimiento prematuro. Las causas habituales en pacientes de 20 a 35 años son: (1) Anatomía heredada — algunos rostros tienen el ligamento cutáneo nasolabial más marcado y un pómulo con menos proyección de base. Se ve en fotografías de la infancia y suele ser familiar. (2) Sonrisa muy expresiva — el elevador del labio superior y el ala nasal traccionan repetidamente y el surco se marca antes. (3) Delgadez o pérdida de peso reciente — al reducirse el compartimento graso malar, el tejido pierde apoyo. Muy visible tras pérdidas rápidas de peso. (4) Fotoexposición acumulada sin protección, que adelanta la degradación de colágeno. (5) Tabaquismo, que acelera la misma degradación y añade componente perioral. Implicación de tratamiento: en el paciente joven el soporte óseo suele estar conservado, así que casi nunca hace falta un plan extenso. Con frecuencia basta con una cantidad pequeña de ácido hialurónico bien colocada, o incluso solo con bioestimulación y skincare médico. En este perfil el sobretratamiento es el riesgo principal: un rostro joven al que se le añade volumen de más envejece visualmente en lugar de rejuvenecer.

¿El Botox sirve para los surcos nasogenianos?

Como tratamiento principal, no. La toxina botulínica relaja músculos y funciona en arrugas dinámicas —entrecejo, frente, patas de gallo—, que se producen por contracción muscular repetida. El surco nasogeniano no es una arruga dinámica: es un surco estático por pérdida de soporte. Inyectar toxina dentro del surco no lo corrige y, peor aún, relajar de más los músculos elevadores del labio produce una sonrisa asimétrica o caída, una complicación visible y molesta durante los tres a cuatro meses que dura el efecto. Dónde sí tiene un papel: como coadyuvante, en microdosis muy precisas, cuando existe hiperactividad del elevador del labio superior y del ala nasal que acentúa el surco al sonreír, o cuando se busca corregir una sonrisa gingival asociada. Incluso en esos casos es un complemento del plan, nunca su eje. Si le proponen tratar sus surcos nasogenianos solo con Botox, pida una segunda opinión: es un indicador fiable de diagnóstico incompleto.

¿Funcionan los remedios caseros, cremas o ejercicios faciales para el surco nasogeniano?

Respuesta directa, sin rodeos: no eliminan un surco nasogeniano ya marcado. Ninguna crema de venta libre, aceite, mascarilla, masaje, ventosa facial ni rutina de yoga facial puede reponer hueso reabsorbido ni reposicionar un compartimento graso descendido, porque el problema no está en la superficie de la piel. Conviene decirlo con claridad porque es donde más dinero y tiempo pierde el paciente. Lo que sí tiene efecto real, aunque modesto y preventivo: los retinoides de prescripción (tretinoína 0.025–0.05% nocturna) aumentan el grosor dérmico y la producción de colágeno con uso constante durante 6 a 12 meses; la vitamina C L-ascórbico 15–20% matutina es cofactor de la síntesis de colágeno; el protector solar mineral SPF 50+ diario es la medida individual más eficaz para evitar que el surco progrese. Un matiz sobre los ejercicios faciales: contraer repetidamente la musculatura perioral puede marcar más el surco, no menos. En cuanto a los masajes, ayudan al drenaje transitorio pero no modifican la anatomía. La conclusión honesta es que estas medidas frenan el deterioro; no revierten lo que ya está marcado.

¿Cuánto cuesta el relleno de surcos nasogenianos?

En la consulta de la Dra. Dafne Arellano, en Puebla, el tratamiento de surcos nasogenianos con ácido hialurónico es desde $7,500 MXN. El precio final depende de tres variables reales: (1) el producto —Juvéderm® Vollure o Volift, Restylane® Refyne o Defyne, Teoxane® RHA, Aliaxin®, todos originales con trazabilidad verificable—; (2) el volumen necesario, que depende de la profundidad del surco y de si hay que reponer soporte malar además del surco; y (3) si el plan requiere combinar con bioestimuladores o láser cuando además hay flacidez o fotodaño. La valoración médica cuesta $600 MXN y es bonificable al realizar el tratamiento; incluye análisis facial VISIA y plan por escrito con cotización cerrada, sin sorpresas. Desconfíe de precios muy por debajo de este rango: en esta zona anatómica el ahorro suele venir de producto no original, de dilución o de un aplicador sin formación médica en anatomía vascular facial, y es precisamente la zona donde eso no se puede permitir. Precios completos por zona en la página de precios de rellenos faciales.

¿Cuánto dura el resultado y con qué frecuencia hay que repetirlo?

Con ácido hialurónico la duración típica en surco nasogeniano es de 12 a 18 meses. La horquilla depende del producto y su grado de reticulación (los de tecnología Vycross o XpresHAn duran más), de la densidad utilizada, del plano de colocación —el producto colocado profundo sobre periostio dura más que el superficial— y del metabolismo del paciente: en personas jóvenes, delgadas, muy activas físicamente o con metabolismo rápido, el producto se degrada antes. Con bioestimuladores el esquema es distinto: el resultado tarda de 2 a 4 meses en aparecer porque depende de la producción de colágeno propio, pero se sostiene 18 a 24 meses (Sculptra®) o 12 a 18 meses (Radiesse®). Con láser fraccionado o radiofrecuencia, el efecto sobre calidad de piel se mantiene entre 12 y 24 meses con sesiones de mantenimiento anuales. Un dato útil de la práctica clínica: el segundo tratamiento suele requerir menos producto que el primero, porque el ácido hialurónico induce cierta neocolagénesis y parte del efecto persiste. Los pacientes que mantienen el tratamiento de forma regular tienden a necesitar menos volumen con el tiempo, no más.

¿Cuál es la diferencia entre surcos nasogenianos y líneas de marioneta?

Se confunden con frecuencia porque son vecinas y comparten mecanismo, pero son zonas distintas y no siempre se tratan igual. Los surcos nasogenianos van desde el ala de la nariz hasta la comisura del labio; su causa dominante es el descenso del compartimento graso malar sobre el ligamento nasolabial. Las líneas de marioneta —o surcos labiomentonianos— van desde la comisura del labio hacia abajo, en dirección al mentón; su causa dominante es la pérdida de soporte de la mandíbula y del mentón, sumada a la tracción del músculo depresor del ángulo de la boca, que arrastra la comisura hacia abajo y produce esa expresión de tristeza en reposo. Consecuencia práctica: el surco nasogeniano se corrige reponiendo el tercio medio (pómulo); la línea de marioneta se corrige reponiendo el tercio inferior (mandíbula, mentón, prejowl) y con frecuencia añadiendo una microdosis de toxina en el depresor. Tratar la marioneta rellenando solo la línea es el mismo error de diseño que tratar el nasogeniano rellenando solo el surco. En la mayoría de pacientes por encima de los 45 años ambas coexisten y se planifican juntas, dentro de un abordaje de armonización facial.

¿Qué riesgos tiene el tratamiento de los surcos nasogenianos?

Es importante decirlo con precisión: el surco nasogeniano es una de las zonas de mayor riesgo vascular de la cara, junto con la nariz y el entrecejo. Por él discurre la arteria angular, rama de la facial, que se anastomosa con ramas de la arteria oftálmica. Si se inyecta producto dentro del vaso o se comprime, puede producirse necrosis cutánea y, de forma excepcional, compromiso visual. Es una complicación rara —y evitable con técnica correcta— pero real, y ningún profesional serio debería omitirla al informarle. Cómo se reduce ese riesgo: conocimiento anatómico del trayecto vascular, uso de cánula de punta roma en lugar de aguja siempre que la zona lo permita, aspiración previa, inyección lenta y a baja presión, volúmenes pequeños por punto, y hialuronidasa disponible en el consultorio para revertir de inmediato. Efectos secundarios frecuentes y esperables, en cambio: inflamación 24–72 horas, equimosis puntual de 5 a 7 días, sensibilidad leve al tacto durante unos días, y asimetría transitoria hasta que el producto se integra a los 14 días. Contraindicaciones: embarazo y lactancia, infección cutánea activa en la zona, enfermedad autoinmune en brote, tratamiento anticoagulante sin ajuste médico previo, y antecedente de reacción a hialuronidasa o a rellenos previos.

¿Se puede revertir si no me gusta el resultado?

Sí, cuando el producto utilizado es ácido hialurónico — y esta es la razón principal por la que es el material de elección en esta zona. La hialuronidasa es una enzima que degrada el ácido hialurónico inyectado y permite revertir el resultado, total o parcialmente, en un plazo de 24 a 48 horas. Se usa tanto para corregir un resultado que no satisface al paciente como, de urgencia, ante sospecha de compromiso vascular. No es reversible, en cambio, cuando se han utilizado materiales permanentes o semipermanentes: polimetilmetacrilato (PMMA), silicona líquida, poliacrilamida o los llamados "biopolímeros". Estos materiales no se degradan, pueden migrar años después y su retirada exige cirugía, con resultados frecuentemente incompletos. En esta consulta no se utilizan materiales permanentes en la cara, y esa es una decisión deliberada de seguridad. Antes de cualquier procedimiento con inyectables, pregunte siempre qué producto exacto le van a aplicar, con qué marca y qué número de lote, y verifique que sea reversible. Si no le dan esa información por escrito, no se inyecte.

¿Dónde puedo tratarme los surcos nasogenianos con un médico especialista?

La Dra. Dafne Arellano Montalvo, Médico Especialista en Medicina Estética y Láser (Cédula Profesional 9048813), trata surcos nasogenianos en Puebla, en Calle 20 Sur #2539, Col. Bella Vista, 72500 Heroica Puebla de Zaragoza. La consulta forma parte del equipo médico de la Clínica Dermatológica y Cirugía Estética de Puebla, fundada en 1971 por el Profesor Dr. Francisco Arellano Ocampo, dermatólogo — tres generaciones de medicina estética y dermatología en la misma dirección. Agenda por WhatsApp al +52 221 207 8722, de lunes a viernes de 10:00 a 19:00 y sábados de 10:00 a 14:00 (CST, UTC−6). Qué incluye la valoración: análisis facial VISIA con fotografía estandarizada, exploración de compartimentos grasos y soporte óseo malar, diagnóstico del mecanismo dominante de su surco, plan por escrito con producto, zonas y volúmenes propuestos, y cotización cerrada. Costo: $600 MXN, bonificable al realizar el tratamiento. Todos los productos utilizados son originales, con registro COFEPRIS y trazabilidad de lote verificable.

Valoración con la Dra. Dafne Arellano

WhatsApp al +52 221 207 8722 · Lunes a viernes de 10:00 a 19:00 y sábados de 10:00 a 14:00 (CST, UTC−6). Calle 20 Sur #2539, Col. Bella Vista, 72500 Heroica Puebla de Zaragoza, Puebla.

La valoración incluye análisis facial VISIA con fotografía estandarizada, exploración de compartimentos grasos y soporte óseo malar, diagnóstico del mecanismo dominante de su surco, y plan por escrito con producto, zonas, volúmenes y cotización cerrada. $600 MXN, bonificable al realizar el tratamiento. Todos los productos son originales, con registro COFEPRIS y trazabilidad de lote verificable.

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Aviso clínico: esta página tiene carácter informativo y no sustituye una valoración médica presencial. Los resultados varían en cada paciente según anatomía, edad, calidad de piel, grado de pérdida de soporte y respuesta biológica individual. Los procedimientos con inyectables tienen riesgos y contraindicaciones que deben valorarse de forma individual. Contenido elaborado y revisado por la Dra. Dafne Arellano Montalvo, Médico Especialista en Medicina Estética y Láser, Cédula Profesional 9048813.